Historia de los Incas | Pedro de Cieza de León


Crónicas del Perú – El Señorío de los Incas

Compartimos un pequeño fragmento sobre la Historia de los Incas, de la obra de Pedro de Cieza de León titulada «Crónicas del Perú – El Señorío de los Incas», interesante obra estudaida por el cronista que nos habla sobre nuestros antepasados, los incas.

Las historias de Cieza de León no fueron, por cierto, las primeras que se escribieron en los Andes. En los momentos de la captura del Inca Atahualpa en Cajamarca se redactaron al menos tres importantes crónicas: la primera de ellas fue la Conquista del Perú llamada la Nueva Castilla, que apareció anónima en las prensas sevillanas de Bartolomé Pérez, en abril de 1534. En los años 30 de este siglo fue atribuida al capitán Cristóbal de Mena por el historiador peruano Raúl Porras Barrenechea. La segunda historia fue la impresa en julio de ese mismo año y en la misma casa impresora de la ciudad andaluza por Francisco de Xerez o Francisco López de Xerez, secretario de Francisco Pizarro en Cajamarca; se tituló Verdadera relación de la conquista del Perú y se indicó muchas veces que se trataba de una respuesta a las afirmaciones de Mena: tal cosa requiere de nuevos estudios.

La tercera obra escrita en Cajamarca fue la carta que redactara Hernando Pizarro y dirigiera a los Oidores de la Audiencia de Santo Domingo en 1533, cuando se encontraba de viaje a España a llevar a Carlos V el rendimiento del quinto real del botín de Cajamarca. La información andina de estos primeros escritos es sumaria y marginal, apenas se refiere a las edificaciones más resaltantes, al empleo de los depósitos y sus contenidos, a la descripción de caminos, plazas y algunos breves paisajes; prácticamente nada se podía hablar entonces acerca de la vida social andina y ni siquiera se alcanzó a escribir la palabra Inca: el único nombre de algún gobernante cuzqueño que se menciona por los escritores de la década de 1530 es Atahualpa (llamado entonces Atabalipa, Tubalipa, etc); Huáscar —el «hermano» y contendor de Atahualpa— fue llamado » Cuzco» y Huayna Cápac —su «padre » y predecesor—fue denominado » Cuzco Viejo».

Las confusiones fueron debidas, por cierto, a la insuficiencia de traducción, pues los jóvenes que se encontraban en Cajamarca desempeñando el papel de intérpretes habían sido capturados por la tripulación del barco de Bartolomé Ruiz durante e I segundo viaje de Pizarro por las costas peruanas, llevados a Tierra Firme y de allí a España: habían aprendido un español rudimentario, marinero y portuario, que no les podía en ningún caso permitir traducir nociones corno rey monedai y menos aún, Dios.

Podían dar nombre a cosas (oro, plata), pero no podían informar a los españoles el sentido que tenía en los Andes un término como Inca.

Sólo en años posteriores, hacia 1542 aparecería en una historia atribuida a Miguel de Estete una frase como “Yngua que quiere decir rey”. A partir de entonces parece haberse estandarizado la noción de Inca (ynga, yngua) como “rey”. Los últimos estudios como de Juan de Betanzos y nuestro Pedro de Cieza de León alcanzaron a escribir una historia incaica organizada en torno a las biografías de 12-13 “reyes incas”.

La historia de los Incas del Cuzco alcanza en la obra de Pedro de Cieza de León una dimensión concreta y reconocida. Se analiza en la segunda parte de la Crónica del Perú una visión específica de los Incas del Cuzco, a la cual se da inicio con el relato del mito de ordenación del mundo, que en los Andes sureños se identifica con Wiraqocha, una divinidad que salió del Lago Titicaca; Ticiviracocha aparece como una versión que podría confundirse con el apóstol que habría llegado a América en los tiempos de Cristo. …

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