Poemas más conocidos dedicados al Perú por fiestas patrias

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Poemas de Perú cortos

Vea a continuación poesías y poemas cortos y largos pero interesantes por el Aniversario Patrio. Poesías peruanas famosas y más conocidas por la Independencia del Perú.

Poemas del Perú dedicados a la patria peruana por fiestas patrias y su Independencia este 28 de julio, poesías a la patria recitadas por niños de primaria y secundaria, poemas cortos pero muy impactantes a la sociedad.


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Veamos pues a continuación poemas y poesías alusivas al Perú por fiestas patrias por diversos autores y poetas peruanos así como de otras personalidades.

Poemas y Poesías a mi Perú

Patria tristísima

Ay, Perú, patria tristísima.
¿De dónde sacaron los poetas sus pájaros
(transparentes?
Yo sólo veo dolor,
yo, únicamente amargas cocinas,
yo, puramente platos vacíos,
a mí solamente sálenme espinas,
sálenme lobos del pecho abierto.
¿En dónde no estuvo la tiranía,
la frente arrasada, el pétalo impotente?
¡Hasta en las más dulces frutas
hallé carbones encendidos!

Ay, Perú, patria tristísima.
Si yo llamara al padre
y al padre padre hasta el padre más antiguo
para que me mostrara la dicha,
toda la felicidad que aquí sonó
cabría en un pañuelo.
Oyeme, patria:
yo como tú estoy hecho con el metal del humillado.
En las sierras se muerden la nieve
hombres amargos como yo;
en las aldeas tropiezan con su pecho
hombres heridos como yo;
en pueblos pálidos se buscan entre las cáscaras
desgraciados como yo.

¡Ah, qué tristeza!
Cuando yo era niño,
veía el crepúsculo agitar sus crueles alas
sin saber que buscaba mi boca para gemir,
pero fui llenándome de cuervos,
mi vida fue cubriéndose de dientes:
ahora soy el dolor de esta tierra quebrada.
No me traigan alondras, ni manzanas.
No se puede apagar con saliva mi pueblo ardiendo,
no se puede pegar con palomas mi patria rota,
ni América en pedazos, mi amor, mi agonía.

Autor: Manuel Scorza

Todo esto es mi país

Mi país, ahora lo comprendo, es amargo y dulce;
mi país es una intensa pasión, un triste piélago, un incansable manantial
de razas y mitos que fermentan;
mi país es un lecho de espinas, de caricias, de fieras,
de muchedumbres quejumbrosas y altas sobre heladas;
mi país es un corazón clavado a martillazos,
un bosque impenetrable donde la luz se precipita
desde las copas de los árboles y las montañas inertes;
mi país es una espuma, un aire, un torrente, un declive florido,
un jardín metálico, longevo, hirviente, que vibra
bajo soles eternos que densos nubarrones atormentan;
mi país es una fiesta de ebrios, un fragor de batalla, una guerra civil,
un silencioso páramo cuyos frutos son jugosos,
un banquete de hambres, un templo de ceremonias crueles,
un plato vacío tendido hacia la nada,
un parque con niños, con guitarras, con fuegos,
un crepúsculo infinito, una habitación abandonada, un angustiado grito,
un vado apacible en el cual se celebra la vida;
mi país es un sepulcro en medio de la primavera,
una extraña silueta que abruma con su brillo la soledad,
un anciano que camina lentamente, un ácido que horada los ojos,
un estrépito que apaga todas las músicas terrenales,
un alud de placeres, un relámpago destructor, un arrepentimiento sin culpa.

un sueño de oro, un despertar de cieno, una vigilia torva,
un día de pesar y otro de risa que la memoria confunde,
un tejido de lujo, una desnudez impúdica, una impaciente eternidad;
mi país es un recuerdo y una premonición, un pasado inexorable
y un porvenir de olas, resurrecciones, caídas y festines;
mi país es mi temor, tu ira, la voracidad de aquel,
la miseria del otro, la defección de muchos, la saciedad de unos cuantos,
las cadenas y la libertad, el horror y la esperanza, el infortunio y la victoria,
la sangre que fluye por las calles hasta chocar con el horizonte
y de ahí retorna como una resaca sin fin;
mi país es la mujer que amo y el amigo que abrazo tan sólo por amigo,
el extraño que te sorprende con su odio y el que te da la mano porque quiere;
mi país es la ventana a través de la cual miro la tarde,
la tarde que cae con sus ramos de melancolía en mi pecho,
y el agua matinal con que limpio mis pupilas de imágenes sucias,
el aire que respiro al salir de mi casa cada día,
y la gente que se precipita conmigo a los quehaceres sin sentido,
el trabajo, la fatiga, la enfermedad, la locura, el pensamiento,
la prisa, la desconfianza, el ocio, el café, los libros, las maldiciones;
mi país es la generosa mesa de mi casa y los rostros familiares
donde contemplo la marea incansable de mi dicha,
el cigarrillo que consumo como una fe que se renueva
y el perro cuya piel es cálida como su amistad; mi país son los mendigos y los ricos, el alcohol y la sed,
la aventura de existir y el orden en que elijo mis sacrificios;
mi país es cárcel, hospital, hotel, y almacén, hogar, arsenal;
mi país es hacienda, sembrío, cosecha;
mi país es escasez, sequía, inundación;
mi país es terremoto, lluvia, huracán;
mi país es vegetal, mineral, animal;
mi país es flexible, rígido, fluido:
mi país es líquido, sólido, inestable;
mi país es republicano, aristocrático, perpetuo;
mi país es una cuna, tumba, lecho nupcial;
mi país es indio, blanco, mestizo:
mi país es dorado, opaco, luminoso;
mi país es amable, hosco, indiferente;
mi país es azúcar, tungsteno, algodón;
mi país es plata, nieve, arena;
mi país es rudo, delicado, débil y vigoroso, angelical y demoníaco;
mi país es torpe y perfecto;
mi país es enorme y pequeño;
mi país es claro y oscuro;
mi país es cierto e ilusorio;
mi país es agresivo y pacífico;
mi país es campana,
mi país es torre,
mi país es isla,
mi país es arca,
mi país es luto,
mi país es escándalo,
mi país es desesperación,
es crisis, escuela, redención, ímpetu, crimen,
y lumbre, choque, cataclismo,
y llaga, renunciación, aurora,
y gloria, fracaso, olvido;
mi país es tuyo,
mi país es mío,
mi país es de todos,
mi país es de nadie, no nos pertenece, es nuestro, nos lo quitan,
tómalo, átalo, estréchalo contra tu pecho, clávatelo como un puñal,
que te devore, hazlo sufrir, castígalo y bésalo en la frente,
como a tu hijo, como a un padre, como a alguien cansado que acaba de nacer,
porque mi país es,
simple, pura e infinitamente es,
y el amor canta y llora, ahora lo comprendo, cuando ha alcanzado lo imposible.

VEA TAMBIÉN:  Poesías breves e interesantes para el «Día de la Madre»

Autor: Augusto Salazar Bondy

Perú

Eres roca dura y ruda,
áspera y difícil,
blanca helada en tus alturas,
majestuoso guardián,
de hermosas lagunas,
amigas del cielo.

Eres una noche de profundo silencio,
eterno momento entre quebradas y cañones,
vuelo de tu cóndor,
misteriosa morada de tus apus.
Eres entre tus piedras milenarias,
un arrullador ruido del agua,
un puente unión de tu pasado orgulloso,
de tu sufrido presente y tu futuro esperanza.
Eres desafío entre tus caminos ,
aroma de verdes, misteriosa selva,
bravos ríos, sinfonía de cantos,
frescas brisas de mar,
antiguos pueblos en cálidos desiertos.

Eres calor del fogón,
leña cocida en una posada,
imaginación, cobijando amor humano,
descifrando la vida,
amagando la leyenda.

Eres aquel amanecer,
de pan caliente y aire purificador,
una tarde sembrada de flores,
generosas risas de cariño,
ofrecidas al curioso caminante.

Eres mujeres coraje,
madres vientre luz,
compañeras del hombre trabajo ,
en cuidad, mar y campo,
luchando cada reto.

Eres un arco iris cristalizado,
en un brillante mestizo,
buscando entre tus originalidades,
tu rojo y blanco unificante.
Eres un sol de increíbles colores,
de inmensos y bellos paisajes,
de mágicos sonidos,
de danzas apasionantes,
de sabores inolvidables.

Eres una mañana que abrazo,
apurado a mi nostalgia,
una traicionera angustia,
que aprieta mi alma.

Eres Perú infinito,
como el tiempo sin tiempo,
inolvidable origen de mi ser,
eres aquel sentir ausencia,
en este día que me marcho.

Autor: Enrique Horna

Más poemas interesantes para el Perú…

Hijo del Perú

Para ser hijo del Perú,
hay que ganarse el derecho;
y aun cuando yo no creo
suficiente haber hecho,
igual late en mi pecho
cual bandera ondeante,
un corazón palpitante,
que irrigando en torrente
y caudaloso color rojo,
imita el del pendón
rojo, rojo berbellón.
Partí de aquel suelo,
con muchas ilusiones,
dejando atrás recuerdos,
y otras tantas emociones.

Y me pregunto a menudo,
si habrá cambiado el terruño,
si todo será diferente;
estará acaso la misma gente
o tal vez a mi retorno
pasaré a ser un extraño,
donde antes que hombre, fui niño.
Hoy que sólo veo en sueños,
los lugares que recorrí,
o aquel donde nací,
y di mis primeros pasos;
añoro con nostalgia
el llegar de un nuevo día
querida patria mía,
para gritar con alegría,
recordando la guardia vieja,
que a mi querido Perú,
nada se le asemeja.

Que viva el Perú,
es la expresión más sentida,
que desde mi partida,
del hoy lejano terruño,
grito con pasión profunda,
y una verdadera emoción,
en cada nueva evocación
del aniversario patrio;
cuando San Martín solemne
decretó en forma perenne
el fin de la opresión.

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Autor: Luis A. Ramírez

Patria Pobre

Yo conocí en mi patria sólo rostros vacíos,
hombres de mirada prematuramente cana,
balnearios de hueso
donde antes de tiempo veraneaba la muerte.
Yo sólo recuerdo ojos en la niebla
Así era mi padre:
un hombre que miraba la lejanía
como si él mismo estuviera por venir;
así son los que en mí caminan cuando duermo,
así son los hombres, las cárceles, los pueblos.
Yo no conocía el rostro de mi patria.

Tuvo que caérseme el corazón a un pozo;
tuve que verla con su cartel de ciego en los suburbios,
tuve que oírla llorar de miedo en las prisiones,
para comprender que la patria
era quien me dolía bajo tanto dolor.
Porque no es cierto que en mi patria
crezca una flor de espuma inmóvil,
no es cierto que el crepúsculo
coma en la mano azul de las muchachas.
Yo sólo vi pueblos ojerosos,
sementeras de gritos,
gemidos tan grandes
que ni por las calles más largas podían pasar.
Yo no tengo tardes fulgurantes
ni muchachas risueñas de amor.
Yo apenas recuerdo un país tan pobre,
que ni en el ocaso da sombra.

Autor: Manuel Scorza

Telúrica y Magnética

¡Mecánica sincera y peruanísima
la del cerro colorado!
¡Suelo teórico y práctico!
¡Surcos inteligentes; ejemplo: el monolito y su cortejo!
¡Papales, cebadales, alfalfares, cosa buena!
¡Cultivos que integra una asombrosa jerarquía de útiles
y que integran con viento los mujidos,
las aguas con su sorda antigüedad!

¡Cuaternarios maíces, de opuestos natalicios,
los oigo por los pies cómo se alejan,
los huelo retomar cuando la tierra
tropieza con la técnica del cielo!
¡Molécula exabrupto! ¡Atomo terso!

¡Oh campos humanos!
¡Solar y nutricia ausencia de la mar,
y sentimiento oceánico de todo!
¡Oh climas encontrados dentro del oro, listos!
¡Oh campo intelectual de cordillera,
con religión, con campo, con patitos!
¡Paquidermos en prosa cuando pasan
y en verso cuando páranse!
¡Roedores que miran con sentimiento judicial en torno!
¡Oh patrióticos asnos de mi vida!
¡Vicuña, descendiente
nacional y graciosa de mi mono!
¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra,
que es vida con el punto y, con la línea, polvo
y que por eso acato, subiendo por la idea a mi osamenta!

¡Siega en época del dilatado molle,
del farol que colgaron de la sien
y del que descolgaron de la barreta espléndida!
¡Angeles de corral,
aves por un descuido de la cresta!
¡Cuya o cuy para comerlos fritos
con el bravo rocoto de los temples!
(¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!)
¡Leños cristianos en gracia
al tronco feliz y al tallo competente!
¡Familia de los líquenes,
especies en formación basáltica que yo
respeto
desde este modestísimo papel!
¡Cuatro operaciones, os sustraigo
para salvar al roble y hundirlo en buena ley!
¡Cuestas in infraganti!
¡Auquénidos llorosos, almas mías!
¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,
y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!
¡Estrellas matutinas si os aromo
quemando hojas de coca en este cráneo,
y cenitales, si destapo,
de un solo sombrerazo, mis diez templos!
¡Brazo de siembra, bájate, y a pie!

¡Lluvia a base del mediodía,
bajo el techo de tejas donde muerde
la infatigable altura
y la tórtola corta en tres su trino!
¡Rotación de tardes modernas
y finas madrugadas arqueológicas!
¡Indio después del hombre y antes de él!
¡Lo entiendo todo en dos flautas
y me doy a entender en una quena!
¡Y lo demás, me las pelan!…

Autor: César Vallejo

Jarana por el Perú

¡Viva el Perú Carajo!

Festejemos al Perú por su día,
brindemos por la patria amada,
presente o añorada,
derrochando sabor y picardía.

Que sea con nuestro Pisco,
Patrimonio Cultural de la Nación,
que nos alegra el corazón,
por ello no dejo ni un ñizco.

Traigan las guitarras y el cajón,
pa’ armar de una vez la jarana,
qué importa si no se come mañana,
si hoy lo celebro con mucha pasión.

Afinen las voces pa’ cantar
Mi Perú y Todos Vuelven, de partida,
con Alma, Corazón y Vida,
por la tierra que uno no deja de amar.

Muévanse todos pa’ atrás,
déjame a la de piel canela
y préndeme la vela,
pa’ quemarle el Alcatraz.

Ya está lista la comida,
seviche hay de entrada,
pica como la diablada,
pero es lo que le da más vida.

Una Inca Kola pa’l picante,
la bebida de sabor nacional,
de un gusto sin igual,
que cae como guante.

Qué delicioso buffet criollo,
pa’ satisfacer al más exigente,
apúrese que viene toda la gente,
métale cuchara al Arroz con Pollo.

Ya suena la marinera,
una dama al centro deseo,
pa’ que empiece el coqueteo,
al compás de La Veguera.

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Un par de cucharas, por Dios,
pa’ acompañar a la orquesta,
qué buena que está la fiesta,
no da ganas de decir adiós.

Ya está amaneciendo,
la jarana está terminando,
los invitados van desfilando,
yo también debo ir saliendo.

Ahí viene el Caldo de Gallina,
pa’ levantar hasta el más zampado
y está tan concentrado
que hoy «cobra» mi vecina.

Ahora si, ya estoy parado,
voy a despedirme de mi compadre
y convencer a mi comadre
que me de pa’ mi calentado.

El lunes, de nuevo al trabajo,
pero recordaré lo celebrado
y lo mucho que he gritado.

Lamentos de un extranjero

Cuando yo deje este mundo,
como todo ser humano,
me iré con dolor profundo
por no haber sido peruano.

Pero me iré sin rencor
ni despecho alguno,
porque yo tuve el honor
de conocer a más de uno.

Pido que en mi funeral,
me prendan más de una vela,
me canten «El Condor Pasa»
y la «Flor de la Canela».

Cuando me estén enterrando,
quiero que sea algo bello,
que lloren «Los Morochucos»
y me canten «El Plebeyo».

Le pediré a mi familia,
que a pesar de mis costumbres,
me saquen de New York
y que me entierren en Tumbes.

Les pediré un gran favor,
si les gusta lo que he dicho,
que me hagan el novenario
en el monte Machu Picchu.

Que me entierren una noche
mientras la Luna ilumina,
y que mi ataud vaya cargado,
por mi amigo Mauro Mina.

Cuando Maurito se canse,
que me carguen unas llamas
y que atrás vayan cantando
muy tristemente «Los Chamas».

Que muestre muchos dolores,
que vayan todos los días,
a poner un ramo de flores
acompañados por Cubillas.

Que escriban sobre mi cripta,
que mi hermoso sueño
además de ser peruano,
era haber sido Limeño.

Cuando descanse en la fosa
y mi alma agarre vuelo,
yo quiero que en vez de un angel,
un Cóndor me suba al cielo.

Pero si voy para abajo,
escuchen bien lo que hablo,
muy tranquilo y sin relajo,
así yo le diré al diablo:

Prepara tu voz cornudo,
prepárala porque tú,
cantarás fuerte y agudo
conmigo, ¡Viva el Perú!

Y si no lo cantas bien,
te disculpas, te me hincas,
respetarás Oh malvado,
al Imperio de los Incas.

Ahora vas a beber,
Pisco y Chicha en una barra
y vas a cantar conmigo,
«Cuando llora mi guitarra».

No importa donde vaya,
sea arriba o sea abajo,
gritaré todos los días,
¡VIVA EL PERU CARAJO!

Autor: Manuel Valladares (Salvadoreño)

Perú en alto

Según mi modo de sentir el fuego
soy del amor, sencillamente ardiendo.
Según mi modo de sufrir el mundo
soy del Perú, sencillamente siendo.

Tierra de sol, marcada al negro vivo,
llorando sangre por los poros, sombra
a media luz del bien: a media noche
del día por venir ¡Yo estoy contigo!

Golpe, furia, Perú: ¡Todo es lo mismo!
Saber, a ciencia incierta, lo que somos,
buscando, a media luz, otro destino,
con todo el cielo encima de los hombros.

Por eso quiero alzarte, recibirte
con los besos abiertos,
junto a la luz,
ardiendo de alegría.

Autor: Alejandro Romualdo

Poesías al Perú para niños

También ponemos a disposición poemas al Perú cortos, apropiados para niños de iinicial y primaria, poemas dedicados con mucho cariño al Perú.

Yo soy peruano

¡Yo soy peruano!
¡Viva mi patria!
Mi patria es bella
Como la estrella
matinal
¡No hay en el mundo
Suelo tan rico

Como mi suelo!
¡No hay bajo el cielo
Tierra mejor!
Y mi bandera
Que es roja y blanca
Con su belleza
Dice pureza,
Predica amor.
¡Viva mi patria!

Autor: Victor Alvarez (peruano)

Ronda peruana

Juguemos a la Ronda, muchachitos de la Costa
En esta bella mañana, muchachitos de la Montaña.
¡Que linda es nuestra tierra, muchachitos de la Sierra! Mar, árbol y escarpa
forman nuestra Patria.
En la cumbre del Ande, bailemos muy contentos, por nuestra patria grande,
a sol, niebla y viento.
A orillas del Amazonas bailemos nuestras rondas.
A orillas del Océano muchachitos peruanos.

¡Hurra! ¡Por el Perú!
iPor el Perú! ¡Hurra!
Alegres los corazones
niños de las tres regiones.
Costa, Sierra y Montaña bailan en esta mañana
su ronda peruana.

Mi País

En un libro de colores
me encontré con mi país:
era bello y noble y fuerte como el día al despertar.

Me encontré con sus montañas
y encale su azul altar,
y bogue yo en sus lagunas
de la mano de papa.

Me perdí yo entre sus bosques, camine por la ciudad,
y por todas partes todas
yo quería juguetear.

Mi país tiene la forma
que le da mi corazón
y todo esto yo lo digo
al cantarle esta canción.

Autor: Winston Orillo

Poema al Perú

A mi Perú querido
yo le ofrezco ser mejor,
cada día, cada hora
en todos lados, por su honor.

Mi Perú es cuna de héroes,
de valientes, y notables,
de estudiosos incansables,
y también así seré yo.

Yo aún soy pequeñito,
pero juro que seré
un gran hijo, un buen vecino,
y como alumno, destacaré.

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